Botando Corriente, Universidad Tecnológica de Pereira (2017)

Al laboratorio asistieron niños de 6 a 12, allí nos comunicamos a través de diferentes lenguajes que involucraban el juego, la observación y el descubrimiento de sí mismos, de los otros y del entorno que compartíamos. Cada sesión fue la aparición de diversos materiales y prácticas artísticas a las que nos acercamos como herramientas de análisis, dialogo y disfrute.
La misión primordial de este laboratorio creativo era funcionar como un espacio de bienestar y como una alternativa dinámica y detonante que permitiera que los niños encontraran formas renovadas y diversas comprender, relacionarse y usar su tiempo libre. Promovió
 el autoconocimiento, la empatía y el reconocimiento de las alteridades como herramientas de crecimiento personal y transformación social en medio del desarrollo de  metodologías de creación que sirvieron de introducción a las artes plásticas en múltiples dimensiones y gramáticas.