• De la sucesión de imágenes grabadas en video por una cámara digital en mis recorridos habituales por Bogotá, seleccioné instantes: las texturas, torsiones y colores de mi experiencia en esta ciudad e hice con ellos una retícula de cajas de luz con imágenes estáticas.
  •  Tomé imágenes de lo registrado por una cámara porque ésta carece de la estabilidad  y constancia perceptiva que caracterizan la visión humana, que nos permiten interpretar lo que percibimos como algo estable y continuo pues “La percepción visual pone en funcionamiento casi automáticamente un “saber” sobre la realidad visible” (Jaques Aumont, “El Papel del Ojo”)y me interesa como las relaciones de los humanos actuales están mediadas por las pantallas, que generan y representan determinados comportamientos.
  •  Las pantallas tienen la cualidad de ser un vehículo rápido y eficiente para la transmisión de imágenes en esta era telepresencial.
  • En la ciudad particularmente el ojo humano está expuesto a constantes y diversos estímulos visuales que afectan su comprensión del mundo.
  • El hecho de que se pueda registrar la realidad en una cámara que no contiene el mismo complejo de codificación del cuerpo humano abre la posibilidad a una calidad muy diferente de imágenes e interpretaciones de la realidad.
  • Las imágenes detenidas y sustraídas del muestreo del video en la pantalla presentan la quietud en el movimiento incesante e inestable de la realidad que presenta la cámara. Además de ser una pantalla en la que el movimiento nunca ocurre, es la velocidad detenida y visible en lo difuso.